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Espacio y percepción de espacio

abril 11, 2012

Es incorrecto hablar de las despersonalización de la imagen, uno no puede separar la imagen de la percepción,  como la percepción no puede ser separada de la experiencia individual. La formulación de la imagen corresponde a una concepción abstraída formalmente de la bidimensionalidad espacio-temporal. Expliquemos de donde proviene esta deducción; consideramos que la abstracción y formulación de la imagen surge a partir de la inferencia, posesión y atribución de características a la forma, en este punto deberíamos considerar si la misma forma o “espacialidad” no constituyen en sí una atribución dada a la realidad, atributo sobre el cual podemos referir nuestras propias reflexiones acerca de las cosas, estamos hablando de la concepción de un concepto que nos habla de la conceptualización.

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Primacía de la existencia.

noviembre 24, 2011

La realidad existe independientemente de la consciencia humana.

Un código distinto

marzo 1, 2011

Noción de Humanidad. Hubo un tiempo, y hace no mucho a decir verdad, pienso pocas generaciones atrás, en el cual la educación y los valores ostentaban en lo más alto un ideal, cualquiera que este fuese. La realización o no de este es más bien cuestionable, pero viene a caer en segundo plano cuando tomamos en cuenta que un ideal es necesario en otro sentido; implica que la importancia de poseer un ideal reside en sus particularidades de existir; porque es camino, porque el ideal es origen y finalidad, es cambio constante y movimiento objetivo desde el cual y hacia el cual nos dirigimos. Se sustenta en los valores y principios que lo conforman.

De esta forma y en definición de lo temporal, un ideal debe mostrarse una sucesión de metas un objetivo alcanzable solo al final de la vida, que nos mantenga caminando a conciencia de hacía a dónde vamos. El hombre como proyecto de sí mismo.

“Los sueños están en el horizonte. Caminemos dos pasos, aunque los sueños se alejen dos pasos y el horizonte se corra otros diez pasos más allá, caminemos. Porque para eso sirven los sueños; sirven para caminar”

¡Caminemos entonces! Actualmente hablamos de la decadencia de los grupos sociales, la falta de valores y la pérdida constante de ciertos códigos. Los mismos códigos de moralidad que no hace mucho parecían perpetuos se desvanecen al menor síntoma de inestabilidad político-social-religiosa y personal. La facilidad con la que desaparecen es tal, que solamente demuestra lo precario de sus cimientos ¿Dónde quedaron los valores? ¿Hace cuánto se perdieron? Lo que la humanidad ha vivido en el siglo pasado y lo que va de este es una crisis moral como jamás existió antes, la entrada del hombre a una decadencia de principios, inexistentes ya, de valores relativos y otros márgenes de supervivencia igual de falsos, que más que desolación producen incredulidad… Por ello entiendo que es necesario recordar, y en primer plano entender que existe un código inherente al hombre, un principio de libertad que se ha relegado a un rincón para ser demeritado después. Pero existe otro código, ese que se rige a base de ignorancia, rencor e impiadosa misericordia, que existe en su mediocridad y subsiste no gracias a sí mismo, pues se alimenta de aquellos que luchan en pos de un objetivo más alto, pero de forma incorrecta. Incorrecta porque han dejado que los parásitos sobrevivan a base de sus logros en medio de su pasividad, porque sobresalen llevándolos a cuestas, porque en su pasividad han terminado por aceptar ese otro código, que les roba, que los debilita y los hace víctimas a través de sus propias virtudes.

¿Dónde queda ahora la euforia que una generación vivía a comienzos del milenio, donde los ideales existían precisamente para eso, para ser contemplados como la materialización de lo inalcanzable? esos ideales, los mismos que fueron su estandarte y su consigna, ahora sólo son olvido. ¿Dónde están los estudiantes que clamaban a gritos en las calles libertad? ¿Dónde ha quedado esa conciencia de la colectividad en uno mismo? ¿Qué ha sido del individuo como parte de sí y como parte del todo percibido únicamente desde su existencia, su individualidad? ¿Dónde están los héroes que debimos tener? ¿En dónde están esas voces? ¿Qué fue de ellas? ¿Quiénes los asesinaron? ¿Quién fue el verdugo? Cada uno de nosotros sabemos, pero terminamos por aceptar, para no enfrentar todo lo que se debió hacer, así como lo que dejamos de hacer, pues dejar de hacer también es una elección,  es nuestra elección. El presente siempre estará en nuestras manos, con la opción de escoger a dónde dirigirnos, pero antes de ello debemos saber en dónde estamos y de dónde venimos. Recordemos entonces que la valoración del hombre es una finalidad implícita, dueña únicamente de sí. Díganme ¿Qué esperan del mundo? ¿Qué tanto exigen ustedes de él? Háganse estas preguntas, pues será en la medida de su respuesta que sabrán la verdad.

Sabor a muerte

diciembre 27, 2010

Pienso y pienso, y pienso en la existencia, que la vida, siendo más precisos, que sentirse vivo no depende absolutamente de nada; sufrir, odiar, morir, amar… ¡sentir! es vivir. Sin embargo, llegadas veces en las que la rutina, el odio, la falta de deseo, cualquier absurdo, el nihilismo, la religión o el desamor, se mueve hacia el pretexto que a pocos nos consume y a todos nos desdobla; el sabor a muerte. Sabor nacido del pretexto amargo, fruto de la esencia humana, impío adversario se muestra con la vida.

Sabor a muerte que surge de la negación, de búsqueda de sentido, de la muerte también de la vida, de la libertad esclavista. Manifestado completo con la falta de deseo, el sabor a muerte es dejarse morir, muerto en vida. Sin deseo, decisión, o capaz de hallarse algún objetivo que en verdad sea suficiente para sustentarse a sí mismo (imposible este último). Sin duda alguna atado por la irremediable debilidad y falacia de mi argumentación, no hay falta de deseo, a decir verdad hay una satisfacción mayor a ser resuelta; la falta de deseo. Sin embargo es, el sabor a muerte, igual de amargo, pues surge de esta posibilidad.

Se puede poner en duda, y aun más, razonar por completo la incapacidad de cegar a este monstruo, pero es finalmente una necesidad, ni más ni menos, y como tal debe ser satisfecha, pues lo exige la vida (o por lo menos uno de los dos impulsos del hombre, en realidad uno solo), un objetivo por el cuál vivir hasta el último de los días para satisfacer y justificarse a sí, necesita una necesidad imposible. Quizás sea esta; Satisfacer el deseo.

Últimas adquisciones

diciembre 6, 2010

La Rebelión De Atlas – Ayn Rand.pdf

El manantial Tomo I – Ayn Rand.docx

El manantial Tomo II – Ayn Rand.docx

*Lo siento por estos últimos dos,  no pude conseguir ninguna versión en pdf, ni supe transformarlos. De cualquier forma aquí están.

Naturaleza humana

agosto 19, 2010

Si hablamos de cosmovisión, podemos referirnos a una común egocentrísta  percepción del todo, que si bien se basa en el conocimiento exacto de nuestra experiencia, se torna imprecisa e insuficiente para hacer de lo que nos rodea algo ascible al conocimiento. En este sentido una comprensión del yo no es aplicable para otros, pues de esa forma forzamos un contenido a encajar en diferentes moldes, logrando de esa forma absolutamente nada mas simple que la rotura del molde propio. Es inaplicable desde le momento en que intentamos comprender una percepción a través de otra, es decir que estamos haciendo una interpretación mas propia que cierta, con lo que estamos imponiendo un punto de vista y lo tomamos como correcto en tanto que es imperante en nuestro pensamiento y lo juzgamos absoluto de todos y de todas las cosas. Nuestro error; mi error.

El Aleph

junio 1, 2010

de Jorge Luis Borges

El Aleph es un libro escrito por el escritor y poeta argentino Jorge Luis Borges, publicado en 1949, y revisado por el autor en 1974, muestra en forma metafórica distintas realidades del mundo conocido.

Entender El Aleph desde un punto de vista existencialista, es una de las numerosas interpretaciones que esta obra posee, la incapacidad del ser humano de enfrentarse a la eternidad y el valor relativo de las cosas, son ideas imperantes en el pensamiento Borgiano que nos recuerda a grandes maestros del pensamiento como Søren Kierkegaard y Franz Kafka.

Planteando una profunda reflexión sobre el valor de la existencia, cobijado bajo el fino entramado de la historia, que por sí sola ya representa todo una joya en el universo literario, reafirman las grandes cualidades de este clásico de la literatura latinoamericana.